Bonos MeFo
La cuestión financiera no es, desde luego, baladí. Cualquier tipo de actuación precisa disponer de fondos que sustenten los gastos que entraña tener a cientos de miles de personas dedicadas a una tarea determinada, y que estas tengan un sustento diario y continuado en el tiempo. Además, todos los elementos que deben conseguirse en el exterior (materias primas, combustible...) hay que pagarlos con algo, desde luego también en el interior. En aquellos momentos, el Estado prácticamente no tenía recurso alguno, y los gastos eran mayores que los ingresos, por lo que se encontraba endeudado en exceso. La crisis económica derivada del crack de Wall Street en 1929 había dejado maltrecha la economía productiva y las personas sin empleo rondaban los seis millones. Casi imposible obtener dinero para financiar casi nada.
Pero ante la falta de recursos económicos reales, la mente del nuevo dirigente económico del régimen ideó lo impensable: Hjalmar H.G. Schacht, quien ya había sido Presidente del banco central de Alemania (el Reichsbank) entre finales de 1923 y principios de 1931, y gran conseguidor de apoyos económicos para las campañas electorales de Adolf Hitler y su partido, fue nombrado nuevamente en marzo de 1933 como Presidente del Reichsbank y, en agosto de 1934 hasta finales de 1937, como Ministro de Economía. Desde ese puesto, puso en marcha algo aún difícil de explicar y que fue, además de una genialidad, un engaño mayúsculo que hoy se vería como una estafa piramidal organizada desde el Estado: Los bonos MeFo.
Estos bonos deben su nombre a la empresa creada al efecto, la Metallurgischen Forschungsgesellschaft mbH (Corporación de Investigación Metalúrgica SL). El hecho de que fuera el propio Estado el que respaldaba implícitamente estos bonos, a través de esta sociedad interpuesta, permitió poner en circulación bonos por un valor de 12.000 RM, cuando la cantidad que el Estado puso directamente en circulación en el mismo periodo fue de 18.000 RM. ¡Un 40% de la economía se financió con papeles sin valor real alguno!
Es complicado encontrar información fidedigna sobre los bonos MeFo. La sociedad se creó con un capital de un millón de RM aportado a partes iguales por cuatro grandes empresas ( ). Dado que la empresa no era parte del Estado, no afectaba al déficit público ni era, por supuesto, observable desde cualquier organismo de control externo, que era lo que se pretendía evitar. Entrañaba, no obstante, un riesgo, el de incremento de la inflación dado que aumentaba artificialmente la masa monetaria en circulación. Este riesgo se evitó con un control estricto de precios y, especialmente, de salarios, por lo que los salarios reales de los trabajadores descendió claramente entre 1933 y 1938 pero, a cambio, se eliminó el desempleo casi por completo, y esto los trabajadores lo agradecieron sobremanera.
Sin embargo, en algún momento todo el sistema se vendría abajo bien por la imposibilidad de extender a más “clientes” los bonos, o por la emergencia de la inflación real de la economía alemana. Esto no sucedió porque se dio una situación extraordinaria, pero objetivo principal del régimen nazi: la guerra en Europa y la conquista de otros Estados en los que se realizó un expolio de un inmenso botín de guerra en prácticamente todo el continente.
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